siempre pensé que nada de lo que hice en mi vida era factible de considerarse siquiera en una lista de arrepentimientos. pensé y busqué... y nada. todo parecía perfecto y necesario para haber llegado al lugar en el que estoy, el cual, decididamente me gusta. pero el viernes pasado en el acto del 25 de mayo en la escuela de mi peque, lo sentí. me arrepentí mientras sucedía y me arrepiento ahora. como fue que no hice lo correcto? como fue que presencie callada y mi única acción para mostrarme en rebelión fue un triste y desapercibido no-aplauso? por qué no paré la mano, o pedí el micrófono a la infradotada de turno para decir una o dos palabras, cuando luego de que pasearan todos los personajes típicos de esa representación (el aguatero, la vendedora de empanadas, el farolero y la dama antigua...), a viva voz y con la mas grande sonrisa declaró: "y aquí vienen los negritos, como siempre tan alegres!!" seguida por dos niños transpirados y con la cara llena de corcho...
que verguenza. que falta de educación. esclavos, masacrados, inconmensurables son los términos que se pueden aplicar a las situaciones que padecían los negritos y tantos otros. olvidar eso y sustituirlo por "como siempre tan alegres", y formar parte indirecta de la educación de todos esos niños y niñas sin hacer nada.... eso es algo de lo que me arrepiento.
eso es algo de lo que hay que arrepentirse siempre. cobardía.
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