martes, 26 de mayo de 2009

carta al psicoanalista

querido/a dr/a: creé este blog en un arranque impulsivo, una especie de descargo, frente a una situacion cotidiana que me genera estres, digo genera porque probablemente se repita y siga siendo parte de mi "presente-futuro"... estrategias para canalizar la ansiedad nuestra de cada día... en fin. honestamente la entrada me parece patética y sumamente vergonzosa :-P... pero considero justo dejarla porque da cuenta de mi realidad y humanidad, tambien muchas veces patética, y no deja de ser testimonio de lo que yo fui y sigo siendo, si asumo que soy tambien por cada momento que me constituyó. asi que bienvenido sea el texto desarreglado y plagado de frases, conclusiones, caos y bronca, si sirvió para comenzar un espacio que espero me siga dando esta sensación de caer con todo mi peso en colchón de plumas. nada mas excitante que un nuevo comienzo. la satisfacción de comprenderme por esto de aca abajo, y perdonarme por mi mal gusto, con la infinita voluntad de afinar cada dia un poco mas, y pese a que habrá quienes hagan de la perfección su estandarte, y piensen que un ser desorientado más no suma, yo agito, y se que no soy la unica, la bandera de la desverguenza en el camino de mi crecimiento.
y despues de este prologo justificatorio y reivindicatorio de la mala narrativa de los que se animan, ahi va, sin censura, lo que me salio el dia de hoy....


Yo, a Josefina no la dejo ir a la casa de mamá NUNCA más, cuando yo esté presente. Y en caso que necesite que la cuide, casos que serán cada vez mas raros, porque así lo decido, quedará en ella si quiere hacerlo o no. Si su negativa me empuja a cambiar mis actividades, así será. No va a ser la primera ni la última vez que lo haga.
Ejemplo del día de hoy, 26/5/09. A la hora del desayuno (mi madre vive adelante en una espaciosa casa para ella sola, que se ve, la hace sentir sola, porque se la pasa metiendo la nariz y el cuerpo entero en el territorio que se signó para que yo viva con mi hermana, mi hija y mi sobrino: la casa de atrás). Como decía, el desayuno. Le preparo la leche a josefina, y le pongo una buena cantidad de cacao, porque pese a que eso no me gusta, mi madre la acostumbro así desde que tenia un año mas o menos, y yo, sometida a eso. Pero como cada vez que esta mi mamá, la niña se comporta caprichosa, esta vez se le ocurrió que no quería la leche a menos que le pusiera mas chcolate. Mi respuesta fue no. Mi madre, presente. Me voy a hacer algo y en un minuto vuelvo para comprobar que la leche de josefina estaba cinco tonos más oscura, con rastros de polvo marrón sin disolver en la superficie.
Cena. Aproximadamente 20 hs, mi madre viene a la casa de atrás a… algo. Los niños quieren irse con ella, yo los dejo y comunico: en media hora vienen a comer eh! Me dispuse a pelar papas, zanahorias, huevo… cuando estuvo lista la cena los voy a buscar. Sirvo la comida y josefina me dice: ya comimos en lo de la abuela, sandwichitos.
Eso es un simple día. El día de hoy en dos hechos concretos. Mi hija tiene siete años y vivimos con mi madre prácticamente desde el día que nació
Tener que soportar como espectadora impotente como me desautoriza y le son indiferentes mis deseos con respecto a la educación de mi hija, es algo que no quise nunca, pero me ya me canse de vivenciar.
Mis derechos de madre son incuestionables. Mis capacidades también. Mi pasado no condiciona mis actos presentes ni futuros. En todo caso los moldea, para mi fortuna, con una riqueza de diversidades que me hace sentir afortunada.
Los juegos sicóticos y manipuladores de mi madre lograron hacerme salir de mi, para entrar en el circulo que ella preparaba: culpa, desorden mental, baja autoestima. Lograr que me sintiera incapaz era su logro culminante, lograr que me rinda. Claro que ella jamás lo admitiría ¡no lo sabe! Soy yo la que decido salir de ese lugar, porque puedo hacerlo. Ella no.
Mi madre es la base de mis mejores ejemplos seguramente. Mi mamá es sinónimo de amor para mi. Yo no puedo recordar mi infancia sin sentir su presencia incondicional llena de ternura. Hoy día, si la necesito para algo que a ella le parezca bien, estará conmigo.
Gracias a mi madre tengo la posibilidad de estudiar, vivir cómodamente, y en un nivel que de otro modo no podría. Al menos no inmediatamente. Yo le debo eso a mi madre? Se lo debo? Yo digo que no. Yo digo que aun si ella no me proporcionara estas comodidades, la vida seguiría siendo hermosa. Yo digo que para mantener mi dignidad altiva tengo que arriesgarme. Yo digo que si yo no me respeto nadie lo va a ser. Y a fin de cuentas, la única que me interesa que me respete soy yo! Esto es respetarme.
Tengo muchos defectos. Mal educada, dice mi mama. Lo estoy tratando de mejorar, pero ella no se da cuenta porque es uno de sus mejores argumentos (fijate como me hablas…no se puede convivir con vos, no paras de AGREDIR…etc). Agresión. Es una de sus palabras favoritas. Realmente intento modificar mis actos negativos, empezando por mis pensamientos y de ahí hacia fuera… es un cambio importante y definitivo, una vez que empezaste no se puede volver atrás.
Otro argumento con el que viví y durante mucho tiempo hice honores es: “estas loca”. Y punto. Se termino toda discusión. Como vas a hablar o siquiera escuchar lo que piensa una persona que esta loca?? A mi mamá no le importa que (muy a pesar de ella) haya empezado terapia, la haya terminado, haya cambiado cada uno de mis actos autodestructivos, superado depresiones y un sin fin de otros tantos, que de todo ese cúmulo haya surgido mi vocación, que ahora mismo estudie psicología… no cuenta. Cuando le digo algo que a ella no le gusta –cuando la “agredo”- siempre vuelve la vieja y efectiva sentencia: estás loca.

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